Megaupload se defiende pero es un chivato
El equipo legal de Kim Dotcom, que se encuentra en Nueva Zelanda, está intentando demostrar cómo la intervención que realizó el FBI de los Estados Unidos a las instalaciones de Megaupload, a principios del 2012, se hizo de manera ilegal. Aunque como suele ser en estos casos no se trata más que de un juego de tecnicismos entre leguleyos.
Plan con maña.
A comienzos del año 2002 el gobierno de los Estados Unidos solicitó órdenes de cateo contra las instalaciones de Megaupload argumentando que dicho servicio alojaba archivos ilegales desde el año 2010. Según el equipo legal del magnate dueño de Megaupload el gobierno de los Estados Unidos solicitó información sobre 39 archivos, que presuntamente violaban los derechos de autor de terceros, y que estaban siendo almacenados por Megaupload
En ese momento Megaupload cooperó con la solicitud del gobierno de los Estados Unidos y entregó la información sobre los uploaders (es decir las personas que habían subido dichos archivos). Por su parte Megaupload mantuvo dichos archivos en línea ya que, según ellos, se les dijo que no los tocaran ni modificaran ninguna de las pruebas.
Un año después dichos archivos, alojados todavía en Megaupload, sirvieron de herramienta para qué el FBI actuara en contra de la página por negligencia. Según Ira Rothken, abogado de Dotcom: “Megaupload tenía todas las razones para conservar los archivos de buena fe debido a que el Gobierno había solicitado y obtenido la cooperación de Megaupload en la recuperación de los archivos y advirtió que alertar a los usuarios de la existencia de la orden y el interés del Gobierno en los archivos podría poner en peligro la investigación”.
Duda razonable.
Si las órdenes de registro y cateo a Megaupload fueran declaradas ilegales, el tribunal podría ordenar la restitución de los bienes de Megupload. Dicho de otra forma, los archivos podrían volver a sus antiguos usuarios (lo dudo mucho) y los millones de dólares decomisados regresarían a Megaupload (lo dudo mucho más).
Pero si vemos más allá de la jerga de los abogados, me quedan dos cosas muy claras. Primeramente que Megaupload estaba dispuesto a dar la información de cualquier persona que subiera archivos a su servicio, si así lo solicitaba la ley, lo cual es completamente lógico, pero muy malo si eres tú la persona que está subiendo dicho contenido, además de que para qué Megaupload tuviera los datos de dichos uploaders significa que eran clientes Premium, que habían utilizado en esta página su tarjeta de crédito.
Y por si fuera poco, además de chivar los datos de sus clientes Premium, ni siquiera les advirtió la existencia de un proceso sobre sus cuentas. Con lo cual, yo no sé ustedes, pero para mí Megaupload no podría volver a ser un servicio al cual yo le confiaría mis archivos. Bueno aunque, siendo honestos, nunca lo fue.
Están viendo y no ven.
Y en segundo lugar, que es algo que ya venía percibiendo desde hace mucho tiempo, es que incluso la ley internacional puede entorpecerse deliberadamente mediante el uso de tecnicismos, nimiedades y la manipulación creativa del lenguaje legal. Vamos ni siquiera yo, que tengo hipermetropía y astigmatismo, necesito ponerme mis lentes para darme cuenta de que en la página de Megaupload había archivos “ilegales”, como para entretenerse de aquí hasta el día del juicio final.

